EL REGALO DE BODA QUE CONVIRTIÓ UNA CELEBRACIÓN MILLONARIA EN UNA PESADILLA

Alexander me ofreció un pañuelo.

Lo acepté sin mirarlo.

Durante años pensé que mi madre me había dejado únicamente un collar y algunos recuerdos.

Ahora comprendía que también había intentado darme libertad.

Una libertad que otros se habían encargado de ocultar.

—¿Cómo encontraste esa grabación? —preguntó Adrian.

Me limpié las lágrimas.

—Cuando me expulsaste de tu casa, fui a recoger mis partituras. Encontré una carta entre los documentos antiguos que había guardado mi madre. Estaba dirigida a mí, pero alguien la había abierto.

Margaret apartó la mirada.

—La carta contenía