acompañé hasta la puerta.
No hubo abrazo.
No hubo milagro.
3 semanas después tuvimos la audiencia.
Samuel presentó los documentos.
Tomás declaró sobre las intenciones de mi abuelo.
El expediente del abogado fue incorporado.
Y entonces mi tía Cecilia dijo frente al juez que su padre había hablado durante años de dejarme aquella propiedad.
Mamá no pudo negarlo.
La decisión terminó favoreciéndome.
La cabaña y el terreno fueron transferidos a mi nombre.
Mamá lloró en el pasillo.
Adrián se quedó a su lado.
Papá ni siquiera asistió.
Pensé que aquello