era el final.
Me equivoqué.
Una semana más tarde llegó un paquete sin remitente.
Reconocí la letra.
Era de papá.
Dentro había una fotografía que nunca había visto.
Yo tenía unos 12 años.
Estaba sentado junto al abuelo Julián, sosteniendo mi primera figura tallada.
Un pájaro torcido.
Mis dientes eran enormes.
Mi sonrisa también.
En la parte trasera había una frase escrita por mi padre:
“Debí prestar más atención.”
Me quedé sentado varios minutos con la fotografía en las manos.
Después la llevé a la cabaña.
La coloqué sobre el