permanecía oculta.
Fue entonces cuando don Eusebio le entregó su teléfono.
La primera publicación parecía perfecta para cualquiera que no conociera la verdad.
Sergio aparecía como un esposo destruido. Escribía que seguiría buscando respuestas y que nunca dejaría de esperar el regreso de Mariana.
Pero después apareció una segunda imagen.
La fotografía había sido tomada en un restaurante de Guadalajara.
Sergio estaba sentado frente a Paulina.
Los dos brindaban.
La escena tenía un detalle que para Mariana resultó más fuerte que cualquier confesión: no había pasado ni una semana y