silla.
—Yo compré de buena fe.
Miguel levantó otro documento.
—No exactamente. Tenemos mensajes donde su abogado explica que la propietaria estaba medicada y que convenía cerrar la operación antes de que alguien cuestionara su capacidad legal.
Rubén dejó de moverse.
—Yo no escribí esos mensajes.
—Eso lo decidirá un juez.
Daniel comenzó a respirar rápido.
-Papá…
Era la primera vez que lo llamaba así.
Arturo lo miró.
Durante diez años había imaginado ese momento.
Había sobrevivido pensando en Elena y en su hijo.
Recordaba a Daniel con doce años,