—La estabas envenenando lentamente.
-¡No!
—Encontré tus instrucciones.
—Eran medicamentos recetados.
Miguel colocó sobre la mesa una copia del expediente.
—El médico que firmó documentos esos ya declaró. Dice que Daniel Mendoza le pagó para exagerar el diagnóstico de su madre.
Daniel se quedó inmóvil.
Verónica lo miró.
—Tú dijiste que ese doctor nunca hablaría.
El silencio fue inmediato.
Daniel giró hacia ella.
—Cállate.
Arturo dejó escapar una risa amarga.
—Diez años desaparecido y regreso justo a tiempo para ver cómo se destruyen entre ustedes.
Rubén Salazar empujó lentamente su