pecho.
—Precisamente por eso duele tanto.
Verónica comenzó a llorar inmediatamente.
—Don Arturo, yo puedo explicarlo.
—Explíquelo ante el Ministerio Público.
—Daniel me obligaba.
Miguel dejó una tableta sobre la mesa y reprodujo una grabación.
La voz de Verónica llenó el salón:
—“Si mañana vuelve a preguntar por Arturo, dale la dosis completa. Necesitamos que llegue tranquila al viernes.”
Verónica se quedó blanca.
Luego apareció otro video.
La cocina.
La cuchara cayendo.
Elena inclinándose.
El tacón de Verónica sobre su mano.
Arturo no pudo seguir mirando.
El agente apagó la