sonrió satisfecho.
Creía que todo seguía igual.
—Sabía que ibas a entender que tu madre solo quiere ayudarte.
Mariana sostuvo su mirada.
—Claro.
—Mi familia siempre ha querido lo mejor para mí.
Héctor no notó el tono.
O fingió no notarlo.
Tomó sus llaves y salió.
En cuanto la puerta se cerró, Mariana abrió la computadora.
El correo del abogado ya estaba esperando.
Licenciada Laura Méndez.
Especialista en fraudes patrimoniales y conflictos familiares.
El mensaje era breve:
“Señora Mariana, revisé la grabación. Necesitamos actuar rápido. Si lo que escuchamos es