PARTE 2 — LA NOCHE DE LA VENGANZAKARA

delicados bordados dorados que recorrían mi espalda descubierta.

Mis cicatrices no estaban ocultas.

Estaban enmarcadas por el diseño como si fueran parte de una obra de arte.

Por primera vez, no sentí vergüenza.

Sentí libertad.

Los flashes iluminaron mi rostro.

Gideon tomó mi mano.

—Estás preciosa, Vivian.

Cuando Preston me reconoció, su copa casi cayó al suelo.

Cassidy palideció.

—¿Qué hace ella con Gideon Ashford? —susurró furiosa.

Caminamos directamente hacia ellos.

—Vivian —gruñó Preston—. ¿Cómo te atreves a presentarte aquí con otro hombre?

Lo miré tranquilamente.

—Curioso. Tú llevas meses