PARTE 2: LA CÁMARA QUE CAMBIÓ TODO

El silencio que siguió fue absoluto.

Durante un segundo, Mauricio dejó de sonreír.

La mano que sostenía las tijeras quedó suspendida en el aire.

Doña Teresa también se quedó inmóvil.

Porque por primera vez entendieron algo que habían olvidado:

No estaban dentro de mi casa.

Estaban frente a una cámara.

Y todo estaba siendo grabado.

—¿Qué dijiste? —preguntó Mauricio, intentando mantener la calma.

La voz del encargado volvió a sonar por el interfono.

—Que tenemos la grabación completa desde que entraron al edificio. También ya avisamos a seguridad.

Vi cómo