me gusta, cariño. Mañana iremos a cenar para olvidarnos de esta discusión.
Subí a nuestra habitación sin contestar.
Cerré la puerta del baño, abrí el grifo para que no se oyera mi voz y llamé a Diana.
—Lo ha confirmado todo. Ha dicho que me quitarán a Leo si hablo.
—¿Has conseguido grabarlo?
—Sí. Y tengo algo más.
Miré hacia la pared que separaba nuestra habitación de la biblioteca privada de Alicia.
Yo había diseñado aquella casa cuatro años atrás.
Conocía las instalaciones, los conductos de ventilación y los espacios