a Alicia como ejemplo de éxito empresarial.
El salón principal de nuestra casa parecía preparado para una boda real.
Flores blancas, mesas cubiertas de manteles impecables, música en directo y camareros circulando con bandejas de champán.
Yo llevaba un vestido gris oscuro y el collar de esmeraldas que Alicia había elegido.
Marcos apareció detrás de mí mientras me arreglaba el pelo.
—Estás espectacular.
Me besó el hombro.
Sentí ganas de apartarlo, pero me obligué a mantener la expresión serena.
—¿Cuánto durará la fiesta?
—Un par de horas. Mamá dará su