discurso y después podremos relajarnos. Mañana empiezan nuestras vacaciones.
—¿Vacaciones?
—Nos iremos unos días a la finca de la sierra. Leo necesita aire puro.
Comprendí que todo estaba decidido.
No me habían preguntado porque mi opinión nunca había formado parte de sus planes.
Cuando Marcos bajó a recibir a los invitados, llamé a Diana.
—Van a llevarnos a la finca mañana.
—Estamos intentando adelantar las actuaciones —respondió—. Ya existen indicios suficientes para solicitar medidas urgentes. Pero, Vera, recuerda lo que hablamos: si notas peligro, sal de allí. Ningún archivo merece