El día que mi suegra me dejó sin dinero para el inhalador de mi hijo, mi marido me dijo: “Firma lo que te piden y no habrá problemas”. Fingí creerle y llamé a mi hermana. Dos días después, en plena fiesta familiar, llevaba un collar de esmeraldas carísimo mientras esperaba que alguien descubriera lo que mi suegra escondía detrás de una pared.

se ordenaron nuevas comprobaciones técnicas y trabajos correctivos en las zonas donde se detectaron problemas.

Aquello me produjo un alivio enorme.

Una cosa es descubrir que han utilizado tu firma para mover dinero ilegalmente. Otra es pensar que tu trabajo podría terminar relacionado con un edificio inseguro y con personas inocentes sufriendo las consecuencias.

Yo también tuve que declarar varias veces.

No fue agradable.

Mis abogados pudieron acreditar que numerosas decisiones financieras se habían tomado sin mi participación, que existían documentos firmados sin mi conocimiento y que Marcos me había