El día que mi suegra me dejó sin dinero para el inhalador de mi hijo, mi marido me dijo: “Firma lo que te piden y no habrá problemas”. Fingí creerle y llamé a mi hermana. Dos días después, en plena fiesta familiar, llevaba un collar de esmeraldas carísimo mientras esperaba que alguien descubriera lo que mi suegra escondía detrás de una pared.

amenazado para conseguir otras firmas.

Eso no borraba mi imprudencia.

Había firmado papeles que no entendía, y durante años había permitido que otras personas utilizaran mi nombre.

Me costó aceptarlo, pero aprendí que confiar en alguien no te exime de protegerte.

Después de revisar las pruebas, mi situación procesal se resolvió sin una condena penal. Los investigadores consideraron acreditado que había sido utilizada y coaccionada en aspectos fundamentales de las operaciones.

En paralelo, inicié el divorcio.

El procedimiento de familia tampoco fue inmediato.

Hubo entrevistas, informes y audiencias. Finalmente, el