los Valverde acumulaban.
Tenía apenas 15 años entonces, con la piel morena oscurecida por el sol implacable del Golfo de México y unos ojos color miel que parecían guardar secretos ancestrales de su pueblo mixteco. Era hija de una mujer que había trabajado en las plantaciones de añil hasta morir de agotamiento y de un padre desconocido que probablemente la había engendrado en otra violación que nadie se molestó en castigar.
Había nacido sin la capacidad de hablar, una condición que los tratantes de esclavos consideraban un defecto, pero también