FIRMÓ EL DIVORCIO SIN LEERLO, CREYENDO QUE ERA UN REGALO PARA SU ESPOSA EMBARAZADA… PERO CUANDO DESCUBRIÓ LO QUE HABÍA PERDIDO, YA ERA DEMASIADO TARDE

PARTE 2

El regalo que nunca llegó

Adrian regresó aquella noche poco después de las diez.

Llevaba una caja de una pastelería elegante, cuidadosamente atada con una cinta rosa.

—¡Evelyn! ¡Mira lo que te traje!

La encontró sentada en el salón, leyendo un artículo científico en su portátil.

Dejó la caja sobre la mesa y la abrió con una sonrisa.

Dentro había una pequeña tarta de fresas, decorada con crema y chocolate blanco.

—Tu favorita.

Evelyn la miró sin entusiasmo.

Durante su embarazo, el olor de las fresas le había