sus uniformes militares impecables o trajes formales, medallas tintineando, expresiones de importancia propia que solo los verdaderamente privilegiados pueden llevar con naturalidad. La cena comenzó con normalidad absoluta. Los platos se servían en secuencia perfecta, sopa de tortuga, pescado fresco del Golfo, pato con salsa de tamarindo, vegetales preparados con especias exóticas.
Los invitados alababan la comida efusivamente, comentaban sobre la excelencia del vino importado, hacían observaciones sobre la elegancia del servicio. Beatriz presidía la mesa con gracia aristocrática impecable, sonriendo en todos los momentos apropiados, haciendo las preguntas corteses