refiere la gente. Esta cosa cálida, tonta y sencilla. Esto es lo que nunca me dijeron que podía ser el amor”.
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No les conté mucho sobre él a mis padres. Sabía lo que diría mi padre en cuanto oyera la palabra “camarero”. Sabía que mamá se quedaría callada, lo cual siempre era peor.
Así que me guardé a Andrew casi para mí sola, y me dije a mí misma que estaba bien así.
No les conté mucho a mis padres sobre él.
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Éramos increíblemente felices juntos y, tras tres años