punto de hacer provocaría una reacción que nadie en aquella mansión esperaba.
Durante tres años, Dante Moretti había vivido convencido de que todos sus problemas de salud eran consecuencia de una explosión.
Los dolores de cabeza aparecieron sin previo aviso.
Había momentos en los que su memoria dejaba de ofrecerle respuestas.
En otras ocasiones sentí una confusión tan intensa que incluso las decisiones más sencillas podían exigirle un esfuerzo inesperado.
Aquello resultaba especialmente difícil para un hombre como él.
Dante estaba acostumbrado a dirigir su organización, a reconocer cualquier señal