la explosión.
Una pequeña forma ovalada.
Casi plateada.
Con algo que ella describió como patas.
Dante sabía que una observación infantil no podía sustituir una explicación médica.
Tampoco tenía motivos suficientes para concluir que existía algo deliberadamente oculto bajo su piel.
Pero el comentario había llegado en el momento más inesperado.
Y por primera vez, aquella zona de su cuello dejó de ser solamente una herida que prefería no tocar.
Se convirtió en una pregunta.
¿Qué había realmente allí?
Anna observó su expresión.
No podía saber qué estaba pensando.
Solo