El pequeño objeto quemado que Emma dejó sobre las manos de Noah era un medallón de plata que yo mismo le había regalado a Caroline doce años atrás.
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Lo habría reconocido aunque hubiera estado partido en dos.
Ovalado.
Con una pequeña abolladura en el borde.
Y con nuestras iniciales grabadas detrás.
V.C.
Yo había buscado ese medallón después de la explosión.
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Había preguntado por él entre las pertenencias recuperadas.
Nunca apareció.
Hasta las 3:23 de aquella madrugada, dentro de la bolsa vieja de una mujer que