MI MARIDO RECIBIÓ UNA PU-ÑA-LA-DA POR SU AM-AN-TE… Y TODAVÍA TUVO EL DESCARO DE PEDIRME QUE LE LIMPIARA Y LO CUIDARA. ESA MISMA NOCHE VOLÉ A PARÍS.

pagos cuestionados.

Chloe me miró directamente.

—Adrian fue quien aprobó todo. Yo no sabía que podía haber problemas.

—Entonces tendrás que presentar la documentación que demuestre qué servicios prestó tu empresa —respondí.

—¡Tú sabes que no tengo ese dinero!

—La reclamación se tramitará por las vías correspondientes. No depende de que yo sienta simpatía por ti.

Chloe apretó los dientes.

—Siempre me has despreciado.

Negué lentamente.

—No, Chloe. Durante mucho tiempo me comparé contigo.

Aquello pareció desconcertarla.

Continué:

—Pensaba que eras más bonita, más divertida, más interesante. Me preguntaba qué