quedé mirando aquellas palabras.
Durante seis años había deseado que me necesitara.
Ahora que finalmente lo decía, no sentía nada parecido a la felicidad.
Solo cansancio.
Abrí una carpeta antigua de mi ordenador.
Dentro había planos, presupuestos, fotografías y documentos relacionados con los primeros años del Centro Médico Blake.
En una de las imágenes aparecíamos Adrian y yo frente a un local vacío.
Él sostenía un casco de obra.
Yo llevaba unos planos enrollados bajo el brazo.
Los dos sonreíamos.
Recordé aquel día con una claridad dolorosa.
—Algún día este