Laura me la leyó, sentí náuseas.
No porque Vanessa fuera una estratega perfecta.
Porque tenía razón sobre Adrian.
Ella sabía que bastaba una insinuación.
Él haría el resto.
Pero eso tampoco convertía a Vanessa en autora de las dos puñaladas.
Ese límite era importante.
La policía lo trató así.
Ella había fabricado una acusación y provocado deliberadamente.
Adrian había elegido tomar un cuchillo y agredirme.
Responsabilidades distintas.
Cuando Adrian escuchó la grabación completa por primera vez, estaba acompañado por su abogado.
Yo no fui.
No necesitaba contemplar su derrumbe.
Laura