Trabajé en el departamento de archivo judicial durante casi treinta años.
Maya no la reconoció.
—¿Puedo ayudarla?
Teresa apretó el sobre contra su pecho.
—Creo que sí. Pero antes necesito preguntarle algo.
—Dígame.
—¿Su tía llegó a contarle que existía una segunda copia de la grabación?
Maya sintió que el estómago se le contraía.
—No.
La anciana cerró los ojos un instante.
Como si aquella respuesta confirmara algo que llevaba demasiado tiempo temiendo.
—Entonces necesito que escuche esto antes de que el documento desaparezca definitivamente.
Maya no la dejó entrar