en la silla.
—¿Y qué oyó?
—Una conversación entre dos personas. No sé quiénes eran. La grabación era mala, con mucho ruido de fondo. Mi padre creía que una de las voces pertenecía a Vanessa Xu, pero nunca pudo demostrarlo.
—¿Y la otra?
—No estaba seguro.
Maya apretó el teléfono.
—¿Qué decían?
—No puedo reproducirla de memoria. Pero había una frase que mi padre no olvidó.
—¿Cuál?
Isabel tardó unos segundos en responder.
—«Si él la toca, no podremos controlar lo que pase después».
Maya sintió que se le enfriaban