entrada procedía, en gran parte, de mis ahorros anteriores al matrimonio y del dinero que mi madre me había entregado después de vender una pequeña propiedad familiar.
Hao aportó una cantidad menor.
Los dos figurábamos en la escritura, y durante un tiempo dividimos los pagos.
Cuando nació Luo Luo, reduje mi jornada durante algunos meses. Después retomé el trabajo a tiempo completo y, gracias a varios ascensos, mis ingresos superaron los de Hao.
Nunca lo utilicé para humillarlo.
Jamás le dije que aquella casa era más mía que suya.
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