cantidades.
Cuando le pregunté por qué lo había hecho, respondió:
—Con ella me sentía necesario.
Me quedé pensando en esas palabras.
Durante años había tratado de ser una compañera capaz de compartir las responsabilidades económicas y familiares.
Sin embargo, mi independencia le había hecho sentir menos importante.
Con Yating podía presentarse como alguien que resolvía todos los problemas.
Podía ser generoso con un dinero que no era exclusivamente suyo.
Y podía recibir admiración sin tener que afrontar las tareas cotidianas que implica un matrimonio.
—No necesitabas a otra mujer para