sentirte importante —le dije—. Necesitabas aprender a ser mi compañero.
No respondió.
Meses después, con asesoramiento legal y financiero, llegamos a un acuerdo sobre las cantidades adeudadas y el reparto de bienes. No recuperé todo lo perdido de inmediato, pero quedaron establecidas obligaciones concretas y documentadas.
También formalizamos los acuerdos relativos a Luo Luo conforme a los procedimientos correspondientes.
Hao comenzó a pasar tiempo con nuestro hijo de manera regular.
Al principio parecía hacerlo por obligación.
Después, algo cambió.
Aprendió a preparar la merienda que a Luo Luo le gustaba.