cuidan y se respetan.
Mi hijo perdió la posibilidad de crecer con sus dos padres bajo el mismo techo.
No voy a fingir que eso no dolió.
Pero también ganó algo importante: la oportunidad de crecer viendo que el amor no exige desaparecer, que los errores deben reconocerse y que ninguna persona merece ser tratada como menos valiosa que un montón de regalos.
Aquella mañana mi marido eligió llenar el coche de cosas.
Yo elegí tomar la mano de mi hijo.
Él llegó a casa de sus padres con el