ocupar la habitación de Sophie. Y que no ofreceremos nuestra vivienda como garantía de ningún préstamo.
El rostro de mi suegra cambió.
—¿Te ha obligado él a decir eso?
—No —respondió Claire—. Lo he decidido yo.
Margaret se volvió hacia mí.
—Siempre supe que terminarías separando a mi hija de su familia.
—Nadie está intentando separarla de ustedes —contesté—. Estamos decidiendo cómo cuidar de nuestra propia familia.
—¿Acaso Rachel y Oliver no son familia?
—Claro que lo son. Pero eso no les da derecho a disponer de nuestra casa ni