Yo empecé a mover cosas de sitio, a abrir productos y luego a negar que los hubiera tocado.
Sentí una náusea.
—¿Era un plan?
—Al principio lo hacíamos para que dejaras de revisar los cajones. Después…
—Después descubrieron que podían hacerme dudar de mí misma.
Vanessa comenzó a llorar.
—Lo siento.
Observé a la mujer que había compartido mesa conmigo durante casi dos años.
La misma que había enseñado a su hijo a llamarme mentirosa.
—¿También le dijiste a Noah que se burlara de mí?
—Le dije que estabas inventando