EL LABIAL QUE ALGUIEN USABA A ESCONDIDAS: MI MARIDO ME LLAMÓ PARANOICA… HASTA QUE SU HERMANA ACABÓ CON UNA INFECCIÓN EN LA BOCA Y ÉL EN CUIDADOS INTENSIVOS

mi padre me había entregado antes de morir.

Contenía algunas cartas, una vieja pluma estilográfica y una fotografía de nosotros dos frente al primer edificio que compró.

Yo tenía diecisiete años.

En la imagen, mi padre apoyaba una mano sobre mi hombro y sonreía orgulloso.

Debajo había una carta.

La había leído muchas veces, pero aquella noche una frase me hizo llorar.

«Olivia, nunca confundas el amor con la obligación de permitir que alguien te haga daño. Quien te quiere de verdad no necesita que renuncies a respetarte a ti