EL DÍA QUE MI PROMETIDO SE CASÓ CON SU EX, LLAMÉ AL HOMBRE QUE LLEVABA DIEZ AÑOS ESPERÁNDOME

el Registro Civil.

Y Alexander todavía no había llegado.

El hombre que cruzó medio mundo
A las cuatro y veinte apareció un coche negro frente a la cafetería.

La puerta se abrió antes incluso de que el conductor terminara de estacionar.

Alexander salió con una chaqueta oscura, la camisa ligeramente arrugada y el cabello despeinado por el viaje.

Llevaba una pequeña maleta en una mano.

En la otra, un ramo de flores blancas.

Cuando me vio a través de la ventana, se detuvo.

Durante un instante, ninguno de los dos