abrazó en el pasillo del hospital.
—No te preocupes, Emily. Yo me encargaré de todo.
Poco después, una fundación privada cubrió la mayor parte de los gastos.
Daniel me dijo que había conseguido convencer a unos antiguos conocidos para que nos ayudaran.
Desde aquel día, mi familia siempre lo consideró nuestro salvador.
Yo también.
Quizá por eso soporté tantas cosas durante nuestra relación.
Sus ausencias.
Sus promesas incumplidas.
Las veces que me llamaba exagerada cuando algo me dolía.
Siempre me repetía que un hombre capaz de salvar a mi padre