EL DÍA QUE MI PROMETIDO SE CASÓ CON SU EX, LLAMÉ AL HOMBRE QUE LLEVABA DIEZ AÑOS ESPERÁNDOME

adoraba y el otro detestaba.

Descubrí que odiaba el cilantro, que siempre perdía las llaves y que era incapaz de dormir si dejaba una discusión sin resolver.

Él descubrió que me gustaba caminar bajo la lluvia, que lloraba con los anuncios de animales abandonados y que necesitaba unos minutos de silencio cuando estaba enfadada.

A veces discutíamos.

Otras veces pasábamos horas sin hablar, simplemente disfrutando de estar juntos.

Y poco a poco me enamoré.

No por las cartas que había escrito.

Ni por el dinero que había gastado.

Ni siquiera