EL DÍA QUE MI MARIDO DESCUBRIÓ QUE ERA HEREDERO DE UNA FORTUNA, ME CAMBIÓ POR SU PROMETIDA… Y YO LE PEDÍ OTRO HOMBRE

aceptaría una hoz sin entender nada y terminaría convirtiéndose en mi marido.

Pero lo más importante no fue que Lucas llegara.

Fue lo que aprendí antes de volver a enamorarme.

El amor no se demuestra prometiendo que nunca te dejarán sola. Se demuestra quedándose cuando trabajar a tu lado resulta mucho más difícil que marcharse.

Y cuando terminó nuestra boda, mientras Lucas recogía las mesas y yo guardaba las flores, lo llamé desde la puerta del granero.

—¡Lucas!

—¿Sí, cariño?

Le señalé los campos.

—Mañana empezamos a preparar la siguiente