PARTE 1
—Te compré media casa para que no digas que te dejé en la calle. Así que recoge tus cosas y desaparece de mi vida. Y ni se te ocurra reclamarme nada más.
Mi esposo, Arturo, me lo dijo mientras desayunaba, sin siquiera levantar la mirada de su plato.
Después de doce años de matrimonio, así fue como decidió deshacerse de mí.
Me llamo Mariana, tengo 36 años y vivo en Puebla. Durante mucho tiempo creí que un matrimonio podía salvarse con paciencia, sacrificios y amor. Pero aquella mañana