palabras.
Porque, a pesar de los susurros y las miradas crueles, mis sentimientos por Charles fueron volviéndose sinceros poco a poco.
Era atento de una manera que nunca antes había experimentado. Recordaba los pequeños detalles que le contaba, me regalaba libros que creía que podrían gustarme y siempre se daba cuenta cuando algo me preocupaba.
Por primera vez en años, sentía que alguien se preocupaba genuinamente por mí.
Entonces, poco antes de nuestro segundo aniversario de bodas, Charles enfermó gravemente.
Los médicos nos dieron una noticia devastadora.
Menosde dos meses