FIRMÓ EL DIVORCIO SIN LEERLO, CREYENDO QUE ERA UN REGALO PARA SU ESPOSA EMBARAZADA… PERO CUANDO DESCUBRIÓ LO QUE HABÍA PERDIDO, YA ERA DEMASIADO TARDE

—Podemos empezar de nuevo.

—Tú acabas de comprender lo que ocurrió —respondió Evelyn—. Yo llevo semanas aprendiendo a vivir con ello.

—Te prometo que cambiaré.

—Espero que lo hagas.

Él levantó la mirada con esperanza.

Pero ella añadió:

—Por ti. No por mí.

7. Lo que el amor no puede reparar
Aquella misma tarde, Adrian acudió al despacho de Daniel Price.

Entró sin cita previa y dejó el acuerdo sobre la mesa.

—Quiero detener esto.

El abogado examinó el documento con serenidad.

—Señor Shaw, el procedimiento ya está en marcha.