Lo que más me inquietó fue una fotografía de Thomas cuando era niño. En ella aparecía junto a sus padres frente a una casa que nunca había visto. En la parte posterior, alguien había escrito una fecha y una frase que me hizo sentir un escalofrío:
«El día que todo cambió. Nunca dejes que Thomas descubra la verdad».
Leí aquellas palabras varias veces, esperando que mi mente encontrara una explicación razonable. ¿Qué verdad podía ocultarle Eleanor a su propio hijo?
Con las manos temblorosas, abrí la libreta negra. Las primeras