Hoy nuestra mesa no tiene lujos. No hay salón, ni música fuerte, ni grandes adornos. Solo un pastel sencillo, dos velas con el número 55 y dos personas que todavía se buscan, incluso después de tantos años.

el estómago… y otros en los que apenas pudimos mirarnos a los ojos.

Tuvimos preocupaciones, discusiones, pérdidas, problemas de dinero, enfermedades, decisiones difíciles y sueños que tuvimos que guardar durante años porque había cosas más importantes que atender.

También hubo noches en las que uno de los dos llegó cansado y el otro simplemente preparó café sin preguntar nada.

Hubo mañanas en las que no dijimos “te quiero”, pero dejamos el desayuno preparado.

Hubo momentos en los que uno quiso rendirse y el otro dijo:

—“Espera… todavía podemos arreglarlo.”

Porque