comprender.
—¿Cómo que no ha participado?
—Dejó de entrenar por indicación médica.
Sentí que todo comenzaba a girar.
—¿Indicación médica?
La maestra asintió.
—Después de que se desmayó.
Me sujeté del respaldo de una silla.
—¿Se desmayó?
Elena se acercó.
—Señora, ¿de verdad no sabía nada?
Negué lentamente.
—No.
Su rostro se llenó de preocupación.
—Lo siento muchísimo. Camila nos dijo que su familia estaba enterada.
Sentí que me faltaba el aire.
—¿Qué le pasó a mi hija?
La maestra me pidió que me sentara.
Después comenzó a explicarme.
Casi