EL MEJOR AMIGO DE MI ESPOSO LLEVABA A NUESTRA HIJA DE 16 AÑOS A SUS CLASES DE BALLET TRES VECES POR SEMANA. DE PRONTO, ELLA DEJÓ DE HABLARNOS, ESCONDIÓ SUS ZAPATILLAS Y COMENZÓ A LLORAR A PUERTA CERRADA. UN DÍA FUI A LA ACADEMIA SIN AVISAR Y DESCUBRÍ QUE MI HIJA NO ESTABA ALLÍ. CUANDO SU MAESTRA ME DIJO: «SEÑORA, ¿SU HIJA NO LE HA KARACONTADO LO QUE ESTÁ PASANDO?», SENTÍ QUE EL MUNDO SE ME VENÍA ENCIMA.

permaneció con ella mientras la evaluaban.

Al principio todos pensaron que podía tratarse de agotamiento.

Quizá deshidratación.

O un esfuerzo excesivo.

Pero los médicos consideraron necesario realizar más estudios.

Y los resultados mostraron algo que nadie esperaba.

Un problema en el ritmo de su corazón.

Una arritmia.

Elena me explicó que Camila había recibido indicaciones de suspender el entrenamiento intenso mientras los especialistas completaban su evaluación y definían el tratamiento.

—No debe realizar esfuerzos exigentes hasta que sus médicos lo autoricen —dijo.

Yo apenas podía escucharla.

—¿Y ha venido aquí