Tenía miedo de que dejara de contarme lo que sentía.
Respiró profundamente.
—Pero tampoco era correcto que ustedes siguieran sin saberlo.
Mauricio se inclinó hacia adelante.
—Julián, agradezco que hayas estado con ella. De verdad.
Su voz tembló.
—Pero si algo le hubiera pasado mientras nosotros no sabíamos nada…
No pudo terminar.
Julián asintió lentamente.
—Lo sé.
Se cubrió el rostro.
—Y llevo semanas pensando en eso.
Camila se acercó a él.
—Tío, yo te lo pedí.
Julián le tomó la mano.
—Sí, hija. Pero yo soy el adulto.
La