el volumen de la televisión.
Y la que todavía buscaba mi abrazo cuando tenía un día difícil.
Hace unas semanas ocurrió algo que me hizo comprender cuánto habíamos cambiado.
Era domingo por la mañana.
Mauricio estaba preparando café.
Yo hacía el desayuno.
Y Julián llegaría más tarde para comer con nosotros.
Camila bajó las escaleras.
Llevaba una sudadera cómoda.
El cabello recogido.
Y una expresión tranquila.
Entró a la cocina.
Se detuvo junto a la mesa.
Y comenzó a tararear una melodía.
Yo seguía preparando los huevos cuando la vi