PARTE 2: La noche en que Vivian dejó de esconders

una brusquedad que la hizo tambalearse. Cruzó la distancia que nos separaba, empujado por una mezcla de desconcierto y una posesividad tardía y grotesca.

—Vivian… —dijo él cuando nos detuvimos frente a frente. Su voz sonaba ronca, completamente fuera de lugar—. ¿Qué demonios significa esto? Te dije que te quedaras en Connecticut. Estás haciendo una escena. Mira cómo te presentas… esas marcas…

Gideon dio medio paso hacia adelante, con una presencia tan imponente que Preston se calló en seco. Pero yo levanté suavemente una mano enguantada para detener a Gideon.