me enseñas esto? —pregunté—. ¿Qué tengo que ver yo con sus negocios?
Gideon guardó silencio durante unos segundos.
Después pronunció unas palabras que cambiaron por completo mi manera de entender los últimos cinco años.
—Porque la empresa que Preston intenta controlar pertenece, en su mayor parte, a un fideicomiso familiar que tú heredaste de tu padre. Y porque tu marido lleva años convenciendo a todo el mundo de que eres una mujer débil que no entiende nada de negocios.
Lo miré, desconcertada.
Mi padre había sido uno de los inversores