—Eso haremos.
Tomé el vestido entre mis manos.
—Y asistiré a la gala.
Pero no iba a hacerlo para recuperar a mi marido.
Iba a hacerlo para recuperar mi vida.
La noche de la gala
El salón del hotel Waldorf Astoria brillaba bajo enormes lámparas de cristal.
Empresarios, políticos, celebridades y herederos de algunas de las mayores fortunas del país conversaban entre copas de champán y arreglos florales importados.
En el centro de todo estaba Cassidy.
Llevaba un vestido rojo con una abertura espectacular y la espalda completamente descubierta. Una